Triste, me doy cuenta que sigo adicto a tí.
Mi malestar del día de hoy se debe a que no te he respirado.
Como un drogadicto sin droga, sufro el dolor de la desintoxicación, de la falta de sustancia.
Me siento enfermo, y la cura a mi dolor eres tú.
Mi morfina que duerme los sentidos, pero no desaparece los daños.
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