No es dieta, es la falta de presa.
Me siento como un oso polar persiguiendo el aroma de las focas sin éxito.
Son una presa fácil generalmente, pero no las veo, no las huelo, y no veo sus marcas en el hielo.
Tendría que arriesgarme con una morsa, un riesgo estudiado.
Una lucha que me hiere, me alimenta o me da muerte.
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